¿Cuantas Chelas?
Para entender a las Chelas que hay en mí

... hace muuuuucho tiempo
¿Que cuántas Chelas hay en mí?… ¡ Las que quepan !
No, no hablo de cervezas (ese tema lo dejo para otra ocasión).
Mi “apodo” Chela viene de muuuuucho tiempo atrás, cuando apenas comenzaba a descubrir este mundo tan fascinante y retador. Cuando mamá y papá reinaban en él, y compartía a mis soberanos con tres interesantes hermanas. Esta Chela creció bajo la tutela de un padre bondadoso y una poderosa madre.
En mi tierra (Yucatán, México) llaman “chelas” a las personas de cabello rubio, “chel” para los niños, “chela”para las niñas.
Papá llegaba todos los días del trabajo y después de la habitual golosina que nos obsequiaba, se sentaba frente al televisor (en blanco y negro) a disfrutar los escasos shows de esa época. ¡Ahhh! Cómo me gustaba compartir con él los documentales, el box, el beisbol, los programas de variedades.
Al día siguiente, muy temprano, ya podía yo escuchar el ruido de sus herramientas de carpintería. ¡Fantástico! Hoy habrá aserrín para jugar, y pedazos de madera perfectos para idear rarezas con ellos, o simplemente apilarlos y disfrutar mi versión particular de Jenga. Mas crecidita, ya me dejaba ayudarlo a clavar clavitos. Y así aprendi la carpintería con él.
Mamá, como buena ama de casa (mi papá le decía la patrona), a tomar posesión del pequeño reino. Todos a los quehaceres, niñas a la escuela, papá al trabajo, mamá al mercado pues la comida se preparaba en ese tiempo con la carne y vegetales frescos.
Gracias a ella aprendí a cocinar. ¡Mmmh que sabroso cocinaba mi viejita!. En la cocina (mi primera escuela de ciencias) aprendí el utilísimo sistema de unidades de mamá: una “pizca” de sal, un “puño” de arroz, tres “tantos” de agua, una “taza” de azúcar, a calentar la leche a la temperatura del “dedo” (el dedo meñique a la leche hasta que la sientas tan caliente que ya no puedas mas), esperar a que se cocine el huevito el tiempo que te lleva rezar un “padre nuestro y dos aves marías”. También me enseñó a costurar, ella medía el largo de mi vestidito con “cuartas” y “cuartillos”. Por supuesto que la precisión de estas unidades dependía del tamaño de la mano, la velocidad para rezar, o qué tanto es “un tanto”.
Por las tardes, salíamos a jugar beisbol a la calle o a casa de los vecinos; o si mamá no daba su autorización, pues nos quedabamos en casa a inventar algo para jugar. Si mamá se ponía a costurar, ya teníamos chamba adicional: recoger todo lo que se le caía al piso, llámese alfileres, agujas o cualquier pedacito de tela que pillábamos para improvisar vestidos a nuestras muñecas.
No bien habíamos entrado al primer curso de secundaria, cuando mi “poderosa” madre (era muy difícil objetarle algo), decidió que sus hijas deberíamos tomar el taller de taquimecanografía. -”Así, si no puedo darles más estudios, por lo menos serán buenas secretarias”, era su argumento. Era previsora mi viejita, sin darse cuenta, nos dió la oportunidad de aprender a usar un teclado. ¡ Qué iba a imaginarse que el teclado de mi vieja máquina de escribir se convertiría en un teclado de computadora !
Ya desde primaria esta Chela se convirtió en una apasionada jugadora de volibol. Y ahí estaban mamá para costurarme mis primeros uniformes deportivos, y papá para acompañarme a los entrenamientos, pues éstos terminaban hasta muy tarde y era peligroso regresar sola en autobús. Tal era mi pasión por el volibol que, a base de mucho esfuerzo y entrenamiento, me empeñé en pertenecer a la selección de mi Universidad, ¡ Y lo logré !. Gracias papito y mamita donde quiera que estén por su apoyo en todos mis proyectos.
Así creció Chela, así surgió su interés por los oficios, la ciencia, el deporte, y todo lo que tuviera a su alcance para aprender. Esta Chela es una eterna aprendiz.
… Y este es el origen de la Chela de hoy.
¿Chela5808?. No es difícil deducir el significado de estos números, lo dejo a tu ingenio.

3 comentarios »
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Tía… muy padre tu pequeña biografia…. de pura chiripa se me ocurrio darle click a Cuantas chelas5808 y vi esta seccion. por cierto espero la reseña de las otras 3 princesas del reino desde tu punto de vista como niña jijiji. ahhhh y se te olvido incluir la historia de herculana jajaja. saludos y besitos
Comentario por Ligia — Noviembre 6, 2008 #
Ahhhh claro. Deja que me llegue otra “iluminación” y preparo mas historias de la family.
Las voy a poner en Chela Familiar.
Comentario por chela5808 — Noviembre 6, 2008 #
Gladys,
I can sense your passion for writing and life even if I don’t know Spanish.
Warm wishes,
Nellie
Comentario por Nellie Deutsch — Marzo 6, 2009 #